Otro descubrimiento: Después de la perturbación, viene el
vacío, el agotamiento…
“Una persona se agota cuando la
consideramos un recurso o un espejo. Se agota cuando nos aferramos, cuando
compramos su libertad a cambio de amor. Se
agota cuando se cansa de cargar con nuestras expectativas, cuando se harta de
simular para caber en su rol, cuando ya no puede ser espontánea con nosotros
porque está tratando de acomodarse.
Agotamos cuando nuestro amor o
nuestro odio es intenso pero mezquino, cuando ese amor o ese odio quiere “todas
las perdices”, no se contenta con la única perdiz, la necesaria y la
suficiente. Pasa que abusamos de la gente, eso es agotarlos. Agotamos a una
persona cuando la tenemos prisionera de un afecto, cuando especulamos, cuando usamos la lógica del comerciante, cuando
llevamos una libreta donde apuntamos todas sus faltas y luego vamos, como
infames recaudadores, a cobrárselas.
Agotamos si celamos, pero también si descuidamos al otro. Agotamos
a una persona querida cuando nuestro querer está repleto de exigencias, cuando
hemos hecho contratos, cuando estamos llenos de promesas incumplidas y cuando
la volvemos a atar a una nueva promesa. Agotamos cuando lo que amamos en el
otro es el amor que nos tiene. Una persona se agota si nosotros, como parte de
su historia personal, le infringimos cautiverio, la arrinconamos a su pasado, no la dejamos ser por nuestros prejuicios,
creemos saber todo de ella y la damos por sentada, despreciamos sus intentos de
cambio.
Un guerrero si ama, no agota a su
amado. Porque trata siempre de tener ojos nuevos para la relación, porque hace
que fluya creativamente, porque hace ofrendas y no exige, ni corrige, ni
tolera, ni simula, ni amenaza. Un guerrero cuando ama se da, pero no da lo que
no puede, lo que es ilegítimo dar en una relación de poder: su libertad.”
Debo salir de ese lugar, me desgasta, me agota y no me deja
nada.
“..debemos aprovechar el apoyarse y el compartir de una manera mutuamente
beneficiosa. Siempre que tomemos algo de otro, deberíamos tratar de dar algo a
cambio. Esto es fundamental. Nadie debería descansar en otra persona, o
esperar que otro lo cargue una larga distancia por el sendero. La despedida es inherente a todo encuentro.
Nada dura para siempre. La fugacidad es lo que le da intensidad a la vida. Cada
persona es responsable por sí misma. No hay otro camino a caminar que el tuyo
propio.”
¿El resultado de mi acción? Sólo sé que me haré cargo… intento no
esperar nada, intento no imaginar las reacciones.